Marta Megías, actriz de la obra "La Isla": "En esta obra el amor y el dolor van unidos"

Los desencuentros de una pareja de hace 15 años que pasa por una situación límite, la culpa, la discapacidad y la religión son los temas que aborda esta obra escrita y dirigida por Juan Carlos Rubio. Un relato íntimo e intenso que será accesible este 18 de julio en el Festival de Teatro de Olite.

Retrato de la actriz Marta Megias que está sonriendo ante la cámara

¿En qué se caracteriza este texto y la dirección de Juan Carlos Rubio? 

El texto es un viaje de dolor y una delicia, tiene una verdad bestial. Son dos mujeres que están en una sala de espera porque su hijo ha tenido un accidente doméstico, están esperando qué pasa... ¿Qué pasa en ese momento, durante una hora con esta pareja? La dirección está hecha con amor, porque este texto solo lo podría haber dirigido Juan Carlos Rubio con muchísima delicadeza. El trabajo con Gema Matarranz ha sido increíble, aparte de ser una bestia en el escenario es una de las compañeras más generosas que me he encontrado en la vida. Tienes que ser muy generoso para hacer ese trabajo tan honesto, tan de verdad, tan lleno de dolor, esperando qué es lo que le va a pasar al hijo. En esta obra, el amor y el dolor van unidos, es una pareja que va deteriorándose...cualquier persona que se siente a verlo se va a ver muy identificado.

¿Los personajes Laura y Ada son mujeres que a pesar de lo políticamente correcto, se atreven a verbalizar lo que les pasa?

Sí, muchas veces una no se atreve o la culpa no te deja. Cuando estás en una situación como la que están ellas, tan límite y tan bestia, llega un momento en que lo verbalizas todo porque no te queda otra. Pero la culpa está muy presente en los dos personajes. En algún momento de la obra esta pareja siente un alivio, porque es un poco metateatro lo que sucede en escena. Es tan intenso lo que ocurre…

¿Es un desafío actoral sostener una obra tan dramática como ésta con solo dos personajes?

Es un desafío...el proceso fue muy fuerte, porque al ser un texto tan fuerte y tan de verdad, los ensayos eran agotadores. Era una intensidad muy heavy, pero fue un proceso muy intenso. Cuando trabajas un drama de estas características, fue mágico porque Juan Carlos nos guió de una forma que fue espectacular. Luego, el estar en escena con solo dos personas es un regalo. Cada vez que termina la obra yo digo, que suerte tengo que en mis manos haya caído un texto como éste con una dirección tan maravillosa y con una compañera que es muy bestia. Histrión Teatro tiene 30 años de experiencia, nunca había trabajado con una compañía tan maravillosa.

Por lo general la discapacidad es un tema que se visibiliza bastante poco en el teatro, ¿Cómo fue el proceso de preparación para este rol y para introducirte en la piel de una madre de un niño con una discapacidad?

La culpa está asociada a esto, el tema tabú, todo esto sale en la función. No se sabe si realmente es un niño con discapacidad, es como un thriller. Una madre dice cosas que moralmente no se pueden decir de un hijo con discapacidad. Somos dos personajes pero realmente la que ha dado a luz al niño es Ada, no es lo mismo la madre biológica y en mi caso, Laura, que soy la pareja de Ada. Yo me puedo permitir otras licencias de desahogo, es un personaje más fresco, pero se nota que la madre biológica es Ada. Creo que es necesario que se visibilicen temas relacionados con la discapacidad porque hay que naturalizarlo, tal cual como se naturaliza una pareja de dos chicas en un hospital esperando qué pasa por su hijo. Esta obra no es LGTB, llega un momento que se te olvida que son una pareja de chicas. No es necesario recalcar que son dos mujeres, ya lo estás viendo. No se habla de eso porque no tiene que ser necesario, hay que naturalizar lo que está pasando.

Se ha dicho que uno de los grandes méritos de Isla es que, a pesar de ser un tema muy complejo, la obra está hecha para que sea el público quien realmente juzgue los actos de estas dos mujeres...

Creo que sí, porque se tratan tantos temas tan delicados y complejos...se habla mucho de la religión, del hijo con discapacidad, los 15 años de historia de la pareja, qué pasa en esos 15 años. Son tantas cosas las que se abordan, que llega un momento en el que el público se siente identificado con la madre, otros con mi personaje, otros con cómo se aborda el tema de la religión.

¿Cómo se aborda el tema de la religión en la obra?

El personaje de Ada es muy religiosa y muestra cómo de repente te aferras cuando la vida te pone en una tesitura con el hijo que tienes, lo único que te queda es la fe. En cambio Laura es atea. Hay muchísimos conflictos entre la una y la otra. Pero también hay momentos divertidos, de aflojar, porque el público también necesita eso.

¿Cómo ves la escena teatral española actual?

Como espectadora creo que se están haciendo cosas maravillosas, hay gente muy buena haciendo cosas muy buenas. Luego, también hay cosas muy buenas a las que no se les da la oportunidad de estar ahí. Pero creo que tenemos espacios nacionales maravillosos como el Centro Dramático Nacional, el Teatro Español, en Matadero se están haciendo cosas con gente muy joven, nuevos talentos que están haciendo cosas super interesantes. Después de la pandemia el artista ha florecido, están haciendo cosas super guays y cosas que cuando lo ves en una generación como la mía, que es una generación muy perdida porque nos ha costado mucho llegar donde hemos llegado --quien ha llegado-- están haciendo cosas super interesantes, es gente que está muy formada porque tenemos tiempo libre, tenemos tiempo para formarnos. 

El 18 de julio, Isla contará con medidas de accesibilidad para personas con discapacidad sensorial. ¿Qué piensas de la integración de medidas de accesibilidad en el teatro, habías participado antes de una obra que fuese accesible o de algún proyecto teatral inclusivo?

Yo participé en un laboratorio creativo inclusivo en el Centro Dramático Nacional llamado “Una mirada diferente” donde hicimos unas performances. Fue una experiencia increíble. Creo que hay que naturalizar el tema de la discapacidad en el teatro, ¿Por qué un Romeo no puede ser una persona con alguna discapacidad? Dejar de etiquetar, que sea natural y que de repente en un casting, pueda hacer ese casting todo el mundo. ¿Qué una chica en silla de ruedas no tiene derecho a ser Julieta?

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